divendres, 11 d’abril de 2014

El Sagrament de la Confirmació és molt important.

L’any 2010 es va posar en marxa una idea que, personalment, em va semblar molt bona. Es donava l’opció que els nens que havien fet la Primera Comunió seguissin assistint a catequesi i, amb tres anys més, es poguessin confirmar. Així doncs, es confirma-ven amb dotze anys (o l’any en que els feien). Per què em va semblar bona idea? Perquè a aquestes edats encara no van tan carregats de feina com als setze o disset, no tenen tantes coses que els distreguin i creia més fàcil que, quan ja tenien “el costum” d’anar a Catequesi per preparar-se per la Comunió, podrien continuar per preparar-se per la Confirmació.


El nostre mossèn em va preguntar si podria agafar un grup d’aquests i vaig respondre que sí, encantada. Els nois i noies d’aquell grup (un grup molt maco, però petit, és cert) es van confirmar el juny de l’any passat.

Lamentablement, aquesta via no ha tingut continuïtat. No hi ha hagut famílies interessades en seguir-la i, el que és pitjor, tampoc es matriculen nois i noies joves (doncs el “sistema tradicional” continuava obert, hi havia dues vies per confirmar-se: seguir després de la Comunió o començar als quinze o setze anys). Enguany hem viscut una experiència molt trista i és que no hem pogut obrir cap grup de Confirmació! I no és tan sols la nostra Parròquia sinó que és quelcom general, a tot l’Arxiprestat.

Està clar que alguna cosa hem fet malament... Sigui el que sigui, hem de reflexionar i mirar de fer les coses de forma que sapiguem transmetre que la Confirmació és un sagrament molt important.

El Papa Francesc va parlar d’això el passat 29 de gener, a l’audiència general d’aquell dimecres, i digué (a La Veu de la Parròquia hem posat uns fragments, però aquí us poso el text íntegre):

"En esta tercera catequesis sobre los sacramentos nos detenemos en la Confirmación, que se entiende en continuidad con el Bautismo, al cual está vinculado de modo inseparable. Estos dos sacramentos, juntamente con la Eucaristía, forman un único evento salvífico, que se llama —«iniciación cristiana»—, en el que somos introducidos en Jesucristo muerto y resucitado, y nos convertimos en nuevas creaturas y miembros de la Iglesia. He aquí por qué en los orígenes estos tres sacramentos se celebraban en un único momento, al término del camino catecumenal, normalmente en la Vigilia pascual. Así se sellaba el itinerario de formación y de inserción gradual en la comunidad cristiana que podía durar incluso algunos años. Se hacía paso a paso para llegar al Bautismo, luego a la Confirmación y a la Eucaristía.


Comúnmente [en italiano] se habla de sacramento de la «Cresima», palabra que significa «unción». Y, en efecto, a través del óleo llamado «sagrado Crisma» somos conformados, con el poder del Espíritu, a Jesucristo, quien es el único auténtico «ungido», el «Mesías», el Santo de Dios. El término «Confirmación» nos recuerda luego que este sacramento aporta un crecimiento de la gracia bautismal: nos une más firmemente a Cristo; conduce a su realización nuestro vínculo con la Iglesia; nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para difundir y defender la fe, para confesar el nombre de Cristo y para no avergonzarnos nunca de su cruz (cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 1303).

Por esto es importante estar atentos para que nuestros niños, nuestros muchachos, reciban este sacramento. Todos nosotros estamos atentos de que sean bautizados y esto es bueno, pero tal vez no estamos muy atentos a que reciban la Confirmación. De este modo quedarán a mitad de camino y no recibirán el Espíritu Santo, que es tan importante en la vida cristiana, porque nos da la fuerza para seguir adelante. Pensemos un poco, cada uno de nosotros: ¿tenemos de verdad la preocupación de que nuestros niños, nuestros chavales reciban la Confirmación? Esto es importante, es importante. Y si vosotros, en vuestra casa, tenéis niños, muchachos, que aún no la han recibido y tienen la edad para recibirla, haced todo lo posible para que lleven a término su iniciación cristiana y reciban la fuerza del Espíritu Santo. ¡Es importante!

Naturalmente es importante ofrecer a los confirmandos una buena preparación, que debe estar orientada a conducirlos hacia una adhesión personal a la fe en Cristo y a despertar en ellos el sentido de pertenencia a la Iglesia.


La Confirmación, como cada sacramento, no es obra de los hombres, sino de Dios, quien se ocupa de nuestra vida para modelarnos a imagen de su Hijo, para hacernos capaces de amar como Él. Lo hace infundiendo en nosotros su Espíritu Santo, cuya acción impregna a toda la persona y toda la vida, como se trasluce de los siete dones que la Tradición, a la luz de la Sagrada Escritura, siempre ha evidenciado. Estos siete dones: no quiero preguntaros si os recordáis de los siete dones. Tal vez todos los sabéis... Pero los digo en vuestro nombre. ¿Cuáles son estos dones? Sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Y estos dones nos han sido dados precisamente con el Espíritu Santo en el sacramento de la Confirmación. A estos dones quiero dedicar las catequesis que seguirán luego de los sacramentos.

Cuando acogemos el Espíritu Santo en nuestro corazón y lo dejamos obrar, Cristo mismo se hace presente en nosotros y toma forma en nuestra vida; a través de nosotros, será Él, Cristo mismo, quien reza, perdona, infunde esperanza y consuelo, sirve a los hermanos, se hace cercano a los necesitados y a los últimos, crea comunión, siembra paz. Pensad cuán importante es esto: por medio del Espíritu Santo, Cristo mismo viene a hacer todo esto entre nosotros y por nosotros. Por ello es importante que los niños y los muchachos reciban el sacramento de la Confirmación.




Queridos hermanos y hermanas, recordemos que hemos recibido la Confirmación. ¡Todos nosotros! Recordémoslo ante todo para dar gracias al Señor por este don, y, luego, para pedirle que nos ayude a vivir como cristianos auténticos, a caminar siempre con alegría conforme al Espíritu Santo que se nos ha dado."

Preguem perquè les coses millorin i s’obrin nous grups de Confirmació. Treballem de ferm i confiem en l’ajut del Senyor.

Les tres imatges finals d'aquest post han estat "retallades" del vídeo de l'audiència del dia que es cita. Si el voleu veure sencer podeu clicar AQUÍ.